lunes, 25 de febrero de 2013

El Propósito se revela desde los acontecimientos diarios de la vida


Es urgente el llamado del Eterno Dios a despertar nuestras conciencias, sujetando nuestros pensamientos en obediencia a Cristo Jesús. Esto va a permitir que entendamos que ningún escogido nació desde un evento biológico casual, sino que cada vida humana tiene un propósito.

La mano del Eterno ha estado confeccionando un perfecto tapiz histórico en la vida de aquellos que hoy lo aman y se saben llamados a Su Propósito.

Los invito a tomar un poco de tiempo a favor de un teshuvá (giro hacia adentro) maravilloso a través de la meditación de la enseñanza compartida.

Lo que Dios esconde, sus reyes lo encuentran


"Es gloria de Dios tener secretos, y honra de los reyes penetrar en ellos e investigar su sentido".

Proverbios 25: 2


P.A. David Nesher
En estos días algunos discípulos me han consultado acerca del por qué el Eterno Dios no habla en términos más abiertos, como la voz audible, las señales visibles y otras formas rimbombantes. La respuesta específica no la poseo, pero sí puedo asegura que las Escrituras Santas indican que YHVH (léase Yahvéh) recibe más gloria cuando oculta las cosas que cuando las hace obvias; porque es más glorioso para él ocultar sus asuntos y después desafiarnos a buscar e indagar en ellos. Es bien claro este propósito en la respuesta que Jesús de Nazaret diera a sus discípulos cuando estos lo cuestionaran por su método pedagógico de usar parábolas. Él les revela que existe un deleite yahvista de ocultar la verdad, de tal modo que sólo los hambrientos de ésta puedan comprenderla (vean Mateo 13:11,18-23). A ese tipo de gente se la conoce en los ámbitos celestes cómo reyes.

Desde estas aseveraciones, podemos concluir que el Eterno por misericordia no concede la revelación a quienes no tienen hambre de la verdad, ya que si no están hambrientos de la misma es muy probable que no la obedezcan cuando la escuchen.

Debemos comprender que la revelación de la Verdad confiere poder. Y sabemos que todo poder siempre conlleva asumir una gran responsabilidad. Por ello, el hambre por la Verdad, es el que prepara nuestros corazones para soportar su peso. Por ende, al retraer la revelación de quienes no tienen hambre, en realidad Dios los está protegiendo de cierto fracaso en cuanto a la responsabilidad que él los haría asumir, de modo que la oculta aunque no de nosotros sino para nosotros.

En la ecuación de la sabiduría salomónica se destaca un hecho maravilloso: “… Es honra de los reyes penetrar en ellos (los secretos divinos) e investigar su sentido”.  Sabemos por lo que la Escritura revela que, en Jesucristo, somos hechos reyes y sacerdotes para nuestro Dios (Ap. 1:6). Haciendo una síntesis de los lineamientos escriturales considerados, es claro que nuestra identidad regia solamente se manifiesta y brilla cuando escudriñamos los asuntos ocultos sabiendo que tenemos el permiso legal para acceder a los mismos. Las cosas grandes y ocultas del Eterno son nuestra heredad (Jeremías 33:3). Nuestra condición de reyes y nuestra capacidad para gobernar, logran su efectiva y concreta manifestación cuando buscamos a Dios con el objetivo de dar respuesta a los distintos desafíos existenciales que plantea el sistema de cosas actual.

Retornando a las enseñanzas de nuestro amado Maestro. Retomando el cuestionamiento de sus discípulos ante el hecho de enseñar ocultando los asuntos del Reino en el recurso de las parábolas, el Mesías Jesús contestó: …“Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido" (Mateo 13:11)

Finalizando nuestra meditación, debemos aceptar que las cámaras regias del Padre están abiertas legalmente para nosotros. Hoy, y cada día de nuestra eternidad, podemos acceder confiadamente a ellas a fin de escrutar todos los misterios celestiales allí escondidos. 

¡Es así de maravilloso y también así de sencillo! Los asuntos de gobierno divino esperan día a día por nosotros. Es un desafío cotidiano usar la fe que nos ha sido dada para que esta herencia nos permita manifestarnos como respuestas mesiánicas para las naciones que hoy nos reclaman.

viernes, 22 de febrero de 2013

¿Cuál es tu petición?


Profeta Tony González

El ayuno que hemos decidido hacer, demanda arrepentimiento,  es  el cambio necesario en nuestra manera de pensar, que hace  que el Aquel que tiene todo el control (Yavheh) y que ya ha  escrito las cosas contempladas desde la eternidad a nuestro favor (Salmos 139:16), provoque que aún las estrellas colaboren para el cambio de nuestro destino (Jueces 5:20). 

Los secretos que hasta ahora han sido prácticamente un misterio, comenzarán a revelarse en sueños y visiones, (Joel 2:28/Hechos 2:17) que se concretarán en cosas tangibles y mensurables. 

El cambio de actitud de todos nosotros, conmociona los cielos.  Hoy muchos saldrán de la manera de ayunar religiosa, que prácticamente fueron huelgas de hambre, con la intensión de impresionar al Eterno Dios o torcerle el brazo pidiendo caprichosamente cosas ridículas (trabajo, dinero, noviazgos, etc.).

Es imperante que, aquellos que estamos en este ayuno, comprendamos que lo hacemos en medio de un ambiente hostil y de un mundo (sistema) que solo quiere nuestra aniquilación, tal como lo relata la historia de la reina Ester, . El decreto ya ha sido publicado, este sistema viene por nuestras vidas, y como le dijo Mardoqueo a su sobrina Ester, si seguimos anónimos e indiferente en medio de esta sociedad, corremos el riesgo de dejar nuestro destino y nuestras generaciones en manos de hombres que solo quieren nuestra aniquilación. (Ester 4:13-14)

Los que entramos en este ayuno, debemos arrepentirnos de los vestigios de una mente cauterizada por el misticismo religioso, y permitir que la luz de la revelación de la verdad, a través del Espíritu Santo y desde la Escritura, disipe las tinieblas que han entenebrecido nuestro conocimiento.

El ayuno de este día es un hecho bisagra, que cambiará nuestra suerte (heredad y destino) de una buena vez. Luego de este ayuno profético comprenderemos cuando la Escritura dice “… diga el débil fuerte soy..” (Joel 3:10), porque todo lo que nos parecía imposible, comenzará a verse de otra manera, o sea posible. El cambio es inminente, veremos como el tiempo es el testigo y la tierra escenario de esta conmoción celestial. Este tiempo es principio de cumplimiento de lo que Jesús le revela a sus discípulos en Lucas 21:11 “…SEÑALES DEL CIELO…” ¡La única manera para que las señales del cielo se produzcan, es que los que tenemos incidencia en dicha dimensión, comencemos a creer concretamente en ello!

Cuando la Reina Ester ayunó también lo hicieron su doncellas (Ester 4:16), esto significa, que debemos esforzarnos a cambiar nuestra manera de pensar (arrepentimiento), las doncellas representan nuestras actitudes almática, que han producido pensamientos idealistas, pero sin incidencia trascendental en nuestra vida. En pocas palabras es como cuando en un concurso de belleza las candidatas dicen: “quiero la paz mundial”. Esto es más del pensamiento mágico y místico de las mentes religiosas. Placebos mentales que, aunque sabemos que son quimeras inalcanzables, igualmente nos gusta usarlos para adormecernos en ellos. Esto principalmente dejará de ser en nuestras vidas. Sometamos pues  a nuestras doncellas a ayunar.

El Rey estará como siempre esperándonos en Su Trono, dispuesto a extender Su cetro y nos preguntará cuál es nuestra petición. Deberemos ser sabios y saber preparar el ambiente adecuado para pronunciar nuestros deseos (Ester 5). Preparémonos para hacer un banquete. No olvidemos ningún detalle, porque el que quiere nuestra destrucción está invitado también  (Revelaciones 12:10), pero esta vez  tal cual Amán, no tendrá su victoria.

Así como la actividad de Mardoqueo, representa la acción del Espíritu Santo en nosotros, Amán también expone como piensa el hombre  fuera de la voluntad del Padre. Amán es la manera destructiva de pensar (mente religiosa) que llama el juicio del Rey sobre la tierra.

Con este ayuno, tal cual Ester, tenemos, como la Amada del Eterno Rey, la posibilidad histórica de cambiar nuestro destino para siempre. Eso si decidimos seguir el consejo del Espíritu Santo (representado en la historia por Mardoqueo) o también podemos ser víctimas de los caprichos destructivos de un Amán (Satanás) implacable.

Desde hoy el botín de nuestros perseguidores puede quedar en nuestras manos, el decreto a nuestro favor también se ha publicado en las esferas celestiales. Los mensajeros saldrán a toda prisa  con lo que nosotros publiquemos (Ester 8) ¿Qué decidiremos publicar en dichos decretos?. En aquel momento todos los judíos se defendieron, de sus perseguidores, hoy por nuestra petición ante el Rey, podremos salvar no solo nuestras casas, sino las casas de muchos.

¿Qué haremos desde hoy? . 
Enriquece esta publicación con tu comentario.

Sean bendecidos

 (Tony Gonzalez- Hijo de Abba y profeta)

Dios concede deseos a los que reclaman como reyes en Él


"El rey Asuero llamó a Ester invitándola a presentarse ante él y le dijo:
Dime qué deseas, y te lo concederé.
¿Cuál es tu petición?
Aun cuando fuera la mitad del reino, te lo concedería".
(Ester5:6)


Al leer hoy este pasaje mi espíritu vibró en Su Presencia mientras Él me recordaba Sus palabras cuando estuvo con nosotros en la Tierra:

"Y desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo conquistan por la fuerza". 
(Mateo 11: 12)

De repente mi mente se llenó de la plenitud de sus pensamientos al descubrir que este ayuno de Ester que hoy estamos haciendo tiene el respaldo de Su perfecta Voluntad. 

Les ruego a cada uno de los santos que tengan muy en cuenta en sus oraciones que tenemos una posición regia ante el Rey del Universo. La misma la hemos recibido por el sacrificio del Cordero de Dios, Jesucristo. Por esto, hemos obtenido Su Gracia sobre nuestras vidas. Ese favor inmerecido nos ha depositado una unción regia que nos permite tomar poder y autoridad en la posición que tenemos en Cristo Jesús.

Mientras oran sean conscientes que el mismo Eterno y soberano Dios, nos llamó por nuestro nombre a Su Presencia. Esto significa que fuimos creados y llamados en Cristo para un tiempo específico como este. Por lo tanto, hoy es muy certero orar confiada y valientemente, y pedirle a Dios por lo que deseamos, demandandando que Su justicia descienda sobre nuestras vidas. 

¡Él está dispuesto darnos lo que deseamos! ¡Él está dispuesto a entregarnos la mitad de Su Reino!

"Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna."
 (Hebreos 4: 16)

¡Estoy convencido que hoy, al terminar este ayuno, no saldremos con las manos vacías delante del Señor!

Oración y ayuno de intercesión: dos filos de una espada poderosa

"Aconteció que al tercer día se puso Ester su vestido real, y entró al patio interior de la casa del rey, frente al aposento del rey; y estaba el rey sentado en su trono dentro del aposento real, frente a la puerta del aposento. Cuando el rey vio a la reina Ester que estaba en el patio, la miró complacido, y le extendió el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces se acercó Ester y tocó la punta del cetro. Dijo el rey: ¿Qué tienes reina Ester, y cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino se te dará." 
(Ester 5:1-3)

Ester la reina es una persona de poder e influencia, pero Ester es una mujer, como cualquiera de nosotros un ser humano, sujeto a todos los temores y vacilaciones que nosotros conocemos también. Una mujer tentada a mantenerse al margen y dejar que otros hagan la historia. Pero por simple que sea su pensamiento, de repente toma conciencia de que puede usar su posición privilegiada delante del rey para el bien de su pueblo.

Ester va a identificarse con su pueblo y obtiene la posición para interceder o colocarse en medio a favor de él. Va ante el trono representando a otros. Ella es consciente que es el conducto de otros. Sabe que por simple que sea, o aparente ser, puede influir en los eventos humanos. Antes de interceder ante el rey ella debe interceder ante un poder más alto y llama a todos los judíos de la capital a un ayuno por tres días y tres noches, ella y sus doncellas también lo harán y dijo "... si perezco, que perezca" (Ester 4:16). 

El ayuno fortaleció a Ester y la motivó a interceder arriesgando su propio confort y tranquilidad para acercarse al trono a defender a su pueblo.  De esta manera, el Espíritu de Dios quiere mostrarnos una lección vital sobre lo que significa la oración intercesora. Lo primero que se nos revela es que la intercesión depende no tanto de nuestras capacidades, sino el uso adecuado y oportuno de la posición que el Señor nos ha dado.


La posición de reina le da a Ester acceso al trono y ella usa este acceso para el bien de su pueblo. De igual modo, nuestra unión con el Mesías nos da acceso al Trono del Padre. Como Ester disfrutamos de esa posición privilegiada y, al igual que ella, nosotros estamos llamados a emplearla para el bien de nuestro pueblo, el pueblo del Monte Santo de YHVH. Esta es la correcta posición intercesora que se mueve en el corazón de un redimido.

Sabemos que aun está desarrollándose una batalla por el destino de nuestro pueblo. Las fuerzas de Amalec aun buscan destruir la Iglesia de Cristo y se oponen al desarrollo pleno del diseño de redención del Eterno Dios para todos las naciones. Estas fuerzas son los "principados y potestades" de los que habla el apóstol Pablo en su carta a los Efesios. Al final el Mesías vengará a todos los que sufrieron, pero mientras tanto nosotros tenemos un papel muy importante que jugar.

Nosotros nos erguimos junto al Mesías y utilizamos nuestro acceso al Trono de las Alturas para orar por el verdadero Israel y contra las fuerzas que se le oponen.

Sabemos que en el conflicto espiritual con Amalec nuestra arma más poderosa es la oración. Ester nos recuerda la potencia de esta arma. Ester llamó a todos los judíos de su ciudad a unirse con ella en ayuno. 

Si nos unimos en oración y en solidaridad, hay un gran poder que se manifestará para transmutar toda circunstancia adversa decretada por el enemigo para nuestra destrucción.

jueves, 21 de febrero de 2013

El ayuno de Ester: un instrumento poderoso para asegurar el futuro

“Entonces Ester envió esta respuesta a Mardoqueo: «Ve y reúne a todos los judíos de Susa, para que ayunen por mí. Que no coman ni beban nada durante tres días y tres noches. Mis criadas y yo haremos también lo mismo, y después iré a ver al rey, aunque eso vaya contra la ley. Y si me matan, que me maten.»
(Ester 4: 15-16)


Lo primero que necesitamos remarcar es que el ayuno es una práctica espiritual que ayuda a bajar el volumen en nuestras búsquedas físicas para enfocarnos con más precisión en nuestra parte espiritual.

Debemos entender que en la mentalidad de Israel esta disciplina facilita el proceso llamado en hebreo "teshuvá" (literalmente "retorno" o "giro") o “arrepentimiento” (en griego metanoia). En la práctica del ayuno nosotros retornamos a nuestro estado esencial de pureza. Nuestra mente se pone a disposición del Mesías y Él la llena de Sus pensamientos a fin de volver al mundo material y transmutarlo por medio de la fe.

Desde este entendimiento espiritual despojaremos al ayuno de todo misticismo pagano con el que las religiones babilónicas lo practican y lo convertiremos en un instrumento apropiado para que el espíritu domine y sature con fe al alma y está no sea fuente de pasiones e ilusiones.

Ester pidió un ayuno porque sabía que a través de un análisis de conciencia los judíos lograrían la conexión espiritual necesaria para que su misión liberadora de transmutación de destino fuera exitosa.

El propósito de este ayuno es la elevación y la inspiración del espíritu redimido por el Pacto del Eterno. Todo hijo del Eterno sabe que Dios ha provisto un camino para cambiar ciertas derrotas en victoria y transformar las fortalezas demoníacas en autopistas de Su poder y Su gracia. ¡Cuando la derrota mira de frente al rostro de un escogido, la potencia oculta del ayuno y la oración le otorga el poder para lograr descubrir al Espíritu Santo obrando dentro de él!

Los judíos ayunaron y clamaron en oración el 13 de Adar en preparación para su defensa en contra del decreto de Amán. Ellos conocían el secreto develado por las Sagradas Escrituras que enseñaban al ejército de Israel a practicar el ayuno cuando iba a la guerra. Los soldados debían meterse a ayunar el día anterior al inicio del tiempo bélico. Esto se contrastaba con los ejércitos seculares paganos, que pasaban el día anterior preparando provisiones y armamentos. Todo israelita conocía que la mejor arma de un hebreo es el reconocimiento de que la fuerza y la victoria vienen solamente a través del Eterno Dios (Jueces 20:26; 1 Samuel 7:6). También Moisés ayuno antes de entrar en guerra con Amalec, antepasado patriarcal de Amán (Éxodo 17:10).

Para el pueblo de Dios la razón del  ayuno es mostrar que el hombre no prevalece debido a su gran fortaleza física o habilidad, sino sólo gracias a que eleva sus ojos en súplica al Cielo (dimensiones del Reino) y Dios, desde Su Trono, le concede su misericordia para triunfar en la batalla. Además, el hecho mismo de que estamos debilitados físicamente cuando la batalla comienza, nos asegura que ninguna victoria puede ser atribuida a nuestras proezas físicas.

En la historia de Ester vemos que ella ayunó durante tres días y tres noches y oró por su pueblo, cubriendo la cabeza con polvo y pidiendo también al pueblo que ayunase. Al tercer día vemos a Ester transformada, pasando de su monótona vida palaciega a la acción. En esta actitud se presenta al rey, "aun en contra de su orden y si he de morir, moriré" (4,16). La heroína renuncia a su vida de lujo y esplendor para compartir la suerte de su pueblo calumniado y perseguido. El ayuno ayudó a Ester a vencer el miedo al hombre y hasta el miedo a la muerte y de ese modo recibió una unción de denuedo que la condujo a manifestarse valientemente delante del rey de Persia. Ella aprendió en esos tres días de ayuno a dejar en las manos de Dios absolutamente todo, incluso su futuro y hasta sus enemigos. 

El relato de Ester muestra cómo el Eterno oyó las súplicas y atendió el ayuno de Su pueblo y el mismo día en que los persas tramaban exterminar al pueblo, lo israelitas fueron quienes enfrentaron y derrotaron a sus enemigos y eliminaron en todo el reino setenta y cinco mil adversarios, a parte de los que eliminaron en Susa, la capital del imperio Persa. Y ningún israelita murió, ya que no fue la fuerza o la destreza bélica lo que imperó, sino el Espíritu de Dios que los acompañó.

Al participar en este ayuno en particular nuestros corazones se sujetarán al correcto paradigma bíblico de que los mortales tienen límites, pero Dios puede conseguir lo imposible.

En el libro de Ester se nos revela que el ayuno es un asunto serio con Dios. El ayuno lo cambia todo. 

Los exhorto a practicar este ayuno junto a todos los primogénitos del Monte Santo ya que sé que lo inspirará y fortalecerá para pelear la buena batalla porque sabemos que Dios ya nos ha dado la solución. 

Anímese y traiga la gloria de Dios a su vida, a su iglesia, a su ciudad y a su nación  a través del poder secreto de la oración y el ayuno.

¡Shalom Alehem!

P.A. David Nesher

miércoles, 20 de febrero de 2013

La realidad es la máscara favorita de Dios


La realidad no es lo que aparenta ser. Hay "Alguien" dirigiendo el show, sólo que se está escondiendo. Nada es aleatorio; incluso el mayor mal o el más grande sufrimiento, más allá de lo difícil que pueda ser de comprender, es al final de cuentas parte de un diseño superior que está conduciendo la historia humana a la plenitud de un propósito.

Ante todo esto, la pregunta más grande de la historia humana sigue presente: ¿Por qué Dios esconde Su rostro mientras lleva a cabo Su propósito?

Quizás la respuesta más apropiada yace en lo que podría considerarse el clímax de la historia de Ester, cuando Mardoqueo, el líder de la comunidad judía, le dice a su prima, la reina Ester, que debe revelarle al rey su identidad verdadera e implorarle que salve a su pueblo del decreto de Hamán. Cuando Ester le recuerda que si se acerca al rey sin una invitación puede ser ejecutada, Mardoqueo le responde de una manera sorprendente. En lugar de pedirle que utilice su poder e influencia, como hubiésemos esperado, le dice con calma:

"No creas que podrás escapar, en el palacio del rey, más que cualquier otro judío. Porque si te mantienes en silencio en un momento como este, el alivio y la salvación vendrán a los judíos desde otro lugar, mientras que tú y la casa de tu padre perecerán. ¡Y quién sabe si fue sólo para este momento que alcanzaste la posición real!" 
(Ester 4:13-14)
En otras palabras: "no te necesitamos Ester, ¡tú nos necesitas a nosotros! Porque cuando Dios se oculta, por así decir, y permite que el mal asome su asquerosa cabeza, no es porque haya perdido el control de Su mundo y necesite nuestra ayuda; sino porque quiere crear una oportunidad para que demos un paso adelante y llenemos el vacío existencial que se ha formado". Los desafíos e imperfecciones que experimentamos en la vida son precisamente las cosas que nos incitan a materializar nuestro potencial, lo que significa que incluso lo "malo" en nuestro mundo es, en realidad, lo mejor para nosotros.

El libro de Ester, en su relato, abarca un periodo de nueve años. Cuando la historia es comprimida en un sólo libro y la leemos en media hora, vemos con perspectiva y retrospectiva como cada doloroso evento estaba ocurriendo en pos de un fin. Sin embargo, cuando estamos en medio de una situación difícil, tendemos a ver sólo oscuridad y confusión.

El postulado de esta historia es bien claro: Dios moldea cada evento de nuestras vidas con supervisión directa. Nada es casualidad. Nuestras circunstancias no son coincidencias. Todo está dirigido.

El libro de Ester, a través del Purim, nos recuerda que nosotros somos quienes determinamos la calidad de nuestras vidas. Que en cada uno de nosotros se encuentra la capacidad de ser feliz más allá de lo difícil que parezcan las cosas a primera vista. El relato de Ester nos inspira a mirar la vida con más profundidad y verla como realmente es: un increíble regalo celestial lleno de oportunidades. Pero quizás, por sobre todas las cosas, nos desafía a mirar muy adentro nuestro y reconocer que nuestros desafíos más grandes son oportunidades hechas a medida para que salgamos al ruedo y descubramos de qué estamos hechos realmente, y que entonces podamos brillar. 

En este libro el nombre de Dios ni siquiera aparece. Pero cuando todo es dicho y hecho, Su presencia es reconocida en cualquier parte. Él no está oculto. Sólo aparenta estarlo. Depende de nosotros encontrarlo en cada evento de nuestras vidas.

El mensaje particular, por lo tanto, es ver la mano de Dios en la historia y en los asuntos mundanos.