martes, 5 de agosto de 2014

¿Para qué sirve el ayuno?


Cuando ayunamos, negarnos la comida y la bebida nos ayuda a quitarnos las capas exteriores y a reconocer qué cosas son realmente importantes para nosotros. Durante el resto del año es fácil engañarnos a nosotros mismos. ¿Para qué vivimos? ¿Acaso ese delicioso almuerzo es lo que le trae verdadera felicidad a mi vida?

Pero cuando vivimos sin esas comodidades, podemos hacer una introspección más profunda. ¿Qué es lo que realmente le da significado a mi vida? ¿Qué es realmente importante para mí? Cuando disfrutamos lo superficial podemos distraernos con ello; cuando tenemos que dejar lo superficial de lado, podemos ver más allá y reconocer qué es lo que realmente nos importa.

Entonces, el primer paso hacia el arrepentimiento es el ayuno. Minimizamos nuestros placeres físicos, las cosas que generalmente creemos que nos hacen disfrutar de la vida. En cierto sentido esto es hacer duelo por la pérdida, pero también nos ayuda a reordenar nuestras prioridades: a quitar lo secundario y a entender la esencia de la vida. Al negar lo físico reconocemos que, en esencia, somos personas espirituales. Las comodidades mundanas son sólo un medio hacia la felicidad, no el objetivo.

Después, cuando ya hemos absorbido este mensaje básico, podemos hacer el duro trabajo del arrepentimiento. Podemos analizar con cuidado nuestro comportamiento y encontrar lo que hicimos bien y lo que necesita ser mejorado. El primer paso es conocerse a uno mismo, observar más allá de las comodidades y las superficialidades en las que tan a menudo nos encontramos sumergidos y darnos cuenta de quiénes somos en realidad.

Sentir hambre en un nivel físico nos ayuda a acceder al concepto de “deseo” y “necesidad” en un nivel espiritual. La exigencia del ayuno en los días en que se necesita arrepentimiento nos ayuda a activar el anhelo que tenemos de andar por una senda que conduce a un mundo mejor. Cuando esta herramienta es utilizada, en lugar de ignorada, puede estimular nuestro arrepentimiento.

Ayunar es difícil, pero es esta dificultad lo que nos da la oportunidad de conectarnos con el Eterno Dios de un modo más poderoso. La sublimación de nuestro deseo de comer en favor de la orden de ayunar es una ofrenda en sí misma. Además, aprovechar el vacío que crea el ayuno para llegar a un nivel más profundo de arrepentimiento, junto con el sacrificio que podemos “ofrecerle” a Dios, convierte al ayuno en una oportunidad preciosa para conectarnos con la voluntad de Dios que es buena, agradable y perfecta (Romanos 1:3).

martes, 15 de julio de 2014

Consejos para realizar el ayuno de Daniel (Yemei bein Hametsarim)


Debemos tener en cuenta que esta disciplina es un ayuno espiritual de 21 días. Aquellos que se embarcan en él siguen un ayuno similar al que el profeta Daniel realizó durante su vida. 

La esencia de éste es llevar a los seguidores a una relación más cercana con Dios. 

Durante los primeros 10 días, él solo consumía vegetales y agua como todo alimento. En el transcurso de los 21 días, está escrito que Daniel se abstuvo de consumir vino, carnes y otros alimentos, que eran servidos en la mesa real. Los adherentes que siguen el ayuno estrictamente sólo se permiten consumir frutas, vegetales y agua. Otros escogen un camino que permite ingerir alimentos que se cosechan como los granos y legumbres.

Los alimentos permitidos,

A diferencia del concepto tradicional de ayuno, que lo que permite es agua, el ayuno de Daniel te permite comer toda la comida que quieras, siempre y cuando te mantengas dentro de los límites. 

Mientras que estés siguiendo el ayuno de Daniel, puedes comer frutas, frutos secos, semillas, verduras y legumbres. Esos son los únicos alimentos que Daniel comió durante su ayuno. También se puede comer cereales integrales, como avena y cebada, así como pescados. 

Las directrices de Daniel no te permiten comer alimentos "valiosos", como el alimento azucarado, comida condimentada o alimentos procesados, aunque algunas pautas permiten los alimentos sazonados con hierbas frescas.

Recuerda que debes beber mucha agua. La pureza del cuerpo es uno de los aspectos de este ayuno, y el agua potable en lugar de bebidas azucaradas, té o café ayudará a lograr la pureza. Esto puede ser la parte más difícil para algunas personas debido a la adicción a la cafeína o azúcar. Los dolores de cabeza son un síntoma típico tanto de la abstinencia de cafeína como de la deshidratación, y beber más agua debería ayudar con ambas.

Bebidas.

Si estás siguiendo el ayuno tal y como se describe en el libro de Daniel, la única bebida que puedes tener durante tu ayuno es el agua. 

La hidratación es esencial en cualquier dieta. Cuando tomas parte de un ayuno parcial, el agua es un factor crítico. La deshidratación frecuentemente se presenta en forma de hambre. Esto toma sentido, dado que muchos alimentos, especialmente las frutas y vegetales, están compuestos en su mayoría de agua. Bebe al menos 2 litros de agua diariamente.

Si no acostumbras a beber suficiente agua, tu cuerpo podría desarrollar un patrón de almacenar agua. Esta retención de agua implica que tendrás un peso adicional no deseado. 


Al incrementar el consumo de líquidos durante el ayuno de Daniel, estarás eliminando toxinas y enseñándole a tu cuerpo que no necesita retener el exceso de agua. Si bebes agua caliente con rodajas de limón durante tu día, en especial antes de comer, esto te ayudará a retener menos líquidos. Asegúrese de consumir agua filtrada y libre de químicos.

Algunas pautas permiten jugos de frutas y jugos de verduras siempre y cuando todo sea natural sin adición de sal, edulcorantes, conservantes u otros ingredientes artificiales. 

El té de hierbas, bebidas con cafeína y las bebidas azucaradas también están en contra de las directrices. 

La leche está también fuera de los límites, ya que es un producto lácteo.

Preparación

Los alimentos que consumas mientras estés en ayuno se deben cocinar lo menos posible. Frutas, verduras, frutos secos y semillas, por ejemplo, se pueden comer crudas o ligeramente cocidas al vapor. 

Los alimentos no pueden ser fritos o rebozados. Nada de lo que comas debe ser cocinadas con grasa en absoluto, esto incluye la margarina, la manteca y la mantequilla, sin embargo, los aceites naturales, como el aceite de oliva, son permisibles.

Qué no puedes comer.

Las principales prohibiciones son carne y los productos lácteos, ya que proceden de animales.

También hay una prohibición de vino o bebidas alcohólicas fermentadas. La idea es comer sólo cosas que crecen de la tierra y que no se cambien de su estado original por el hombre. Sin embargo, no son las únicas restricciones. 

También debes evitar el pan que se elabora con levadura. La razón de esto es a la vez espiritual y metafórico. Como parte del sacrificio rápido original, Daniel dijo que no iba a comer nada "alimentos agradable", porque estaba de luto. El pan es generalmente un alimento deseable, especialmente en las mesas argentinas.

En la Biblia, la levadura también se utiliza como una metáfora de pecado, así también cuando se rechaza la levadura, simbólicamente se rechaza el pecado. 

También están prohibidos por razones de salud y afabilidad los alimentos fritos. Incluso si se fríen en aceites vegetales como el aceite de girasol o de oliva, se deben evitar como un sacrificio. 

Por último, se debe evitar cualquier alimento procesado. Algunos alimentos enlatados podrían estar bien, pero debes comprobar la etiqueta de los aditivos sintéticos o conservantes. En el corazón del ayuno de Daniel está la noción de comer sólo cosas que crecen de forma natural, por lo que cualquier comida creada en un laboratorio en vez de el campo estaría fuera de los límites.

Adora los dolores de hambre.

Usualmente, cuando tenemos dolores de hambre, corremos a comernos un aperitivo o cualquier cosa que haga desaparecer estos dolores. Sabemos que un poco de información sobre estos dolores, le hará tomar en el futuro otras opciones.

Los dolores de hambre realmente significan que el cuerpo está utilizando sus reservas de grasa. Así que si quieres perder peso durante el ayuno de Daniel, entonces alégrate con estos dolores de hambre.

La deshidratación usualmente también envía unos mensajes al cerebro que son interpretados como dolores de hambre. La próxima vez, en vez de comer algo inmediatamente, ¡beba un gran vaso de agua y el dolor se irá rapidamente!

Además aproveche esos dolores como una alarma natural en el que el Espíritu Santo lo llama a orar. Retírese a un lugar solitario en el que pueda entrar en comunión con el Eterno Abba.


Considera por qué estás ayunando.

Debido a que está permitido comer, el ayuno de Daniel es atractivo para muchos que se sienten incómodos con una ruptura total de los alimentos. Sin embargo, existe el tiempo de compensación. 

El ayuno de Daniel tiene una duración de 21 días, que puede ser una eternidad para alguien que está acostumbrado a beber café. Cuando el ayuno se pone difícil, recuerda que estás haciendo este sacrificio por una razón, y mantén esa razón cerca a tu corazón. 

Si, como Daniel, estás ayunando porque estás de luto, debes orar acerca de tu situación.

Si estás buscando respuestas a un dilema difícil, debes leer la Biblia en busca de esas respuestas. 

Si estás buscando la curación de tu cuerpo, toma consuelo en el hecho de que te estás purificando a través del ayuno. 

El punto de un ayuno es reemplazar lo que estás ayunando con algo espiritual lo que te llevará más cerca de Dios.

Precauciones.

Debido a que es probable que estés alterando drásticamente tu dieta, puedes experimentar dolores de cabeza y otros síntomas leves. 

Si no estás seguro acerca de los síntomas que tienes, consulta a tu médico. 

Mientras hagas el ayuno de Daniel, considera tomar un suplemento vitamínico o mineral para asegurarte de recibir toda la nutrición que necesitas.

Como con cualquier ayuno, si tienes problemas de salud o preocupaciones, deberías consultar con un médico antes de comenzar.



El Ayuno del 4º Mes y el poder de Teshuvá (arrepentimiento)


Hay determinados días en el calendario del Eterno Dios en los cuales todo el pueblo de Israel se abstiene de comer y beber, por las catástrofes y tribulaciones ocurridas en el pasado.  Esos días son llamados los días de taanit tzibur (ayuno público).  

El propósito de estos días de ayuno es despertarnos de nuestro letargo, al conmover nuestros corazones hacia el arrepentimiento (teshuvá), recordando nuestros propios pecados así como también los de nuestros ancestros - que fueron similares a los nuestros.  Al recordar estos pecados - los cuales continuamos cometiendo y siguen provocando calamidades similares a aquellas que nuestro pueblo ya sufrió en el pasado - somos motivados a retornar al camino correcto de la vida, como dice la Torá: "Y ellos confesarán sus pecados y los pecados de sus ancestros…" (Vaikrá - Levítico - 26:40).

Cada persona debe aprovechar estos días de ayuno y reflexión para hacer un profundo autoexamen de sus acciones, puesto que el propósito esencial de un día de ayuno no es el ayuno en sí, sino motivar a la persona a arrepentirse. 

Uno de esos días, y uno de esos ayunos ocurre el día 17 del cuarto mes (llamado tamuz por la casa de Judá). 

El Ayuno del 17 de Tamuz es el primero de los días de ayuno en listados en la Biblia, llamado allí "el ayuno del cuarto mes" (Zacarias 8:19).

"Así ha dicho Yahvéh de los ejércitos:  El ayuno del cuarto mes,  el ayuno del quinto,  el ayuno del séptimo,  y el ayuno del décimo,  se convertirán para la casa de Judá en gozo y alegría,  y en festivas solemnidades.  Amad,  pues,  la verdad y la paz".
(Zac 8:19)

Este ayuno del cuarto mes conmemora la primera brecha hecha en las murallas de Jerusalén, antes de que el Primer Templo fue destruido por el ejército babilónico.   Para nosotros, los primogénitos del Pacto Renovado, nos sirve para meditar cómo está nuestra muralla de salvación. En este ayuno evaluamos si nuestras actitudes idolátricas han conducido las circunstancias para provocar causales al enemigo para que realice vallados en nuestra muralla protectora otorgada por la Salvación del Mesías.

Este ayuno fue probablemente en algún momento observado en el día 9 de Tamuz. Luego cambió al 17. Hay dos razones comunes aceptados por los estudiosos para el cambio de la fecha. Y es que este ayuno fue instituido en recuerdo a la ruptura de la murallas de Jerusalén durante ambos sitios impuestos a la ciudad en la Antigüedad: el primero de ellos por Nabucodonosor de Babilonia, el 9 de Tamuz de 586 a. C., y por segunda vez por el comandante de las legiones romanas, Tito, el día 17 de Tamuz del año 70, que devino tres semanas más adelante en la caída de la ciudad y destrucción del segundo Templo de Jerusalén, el día 9 de Av del mismo año.

Asimismo, en el día 17 del cuarto mes comienzan las «tres semanas de duelo», llamadas también «días de la angostura» (Yemei bein Hametsarim, יְמֵי בֵּין הַמְּצָרִים). Este término hebreo que significa “entre ambos lados del Estrecho” o “lugares estrechos”. Esta expresión surge de lo anunciado en Lamentaciones 1:3: "Judá está desterrada, en postración y en extrema servidumbre. Sentada entre las naciones, no encuentra sosiego. La alcanzan todos sus perseguidores entre las angosturas". Como verán este nombre ha sido dado al periodo de duelo de tres semanas que comienza con el ayuno del 17 de Tamuz, y culmina el 9 de Av, día de duelo nacional por la destrucción de ambos templos. 

Notamos que el profeta Daniel estaba guardando estos días en su famoso ayuno: "En aquel tiempo, yo, Daniel, hice penitencia durante tres semanas: no comí alimento sabroso; ni carne ni vino entraron en mi boca, ni me ungí, hasta el término de estas tres semanas" (Daniel 10:2-3).

Para nosotros este período de días nos permite clamar con el poder que da el gozo de Su salvación a fin de que el Eterno nos liberé de toda estrechez y/o angostura que el enemigo ha tramado contra nuestras vidas.

La historia de la Salvación nos refleja un evento terrible que marco también este día. Evento que no es solo lo que sucedió con Jerusalén ante la invasión babilónica, sino que nos remonta a los tiempos del desierto, apenas Israel había sido liberado por Yahwéh de Egipto. Podemos exactamente conocer que sí La Toráh fue entregada entre el 6 y el 7 de Siván, Moisés ascendió por orden del Eterno Dios para recibir las tablas. Permaneció allí en el monte Sinaí durante cuarenta días, dándole por muerto el 17 de Tammuz. Ese mismo día Moisés descendió, y cuando vio que los israelitas habían hecho el Becerro de Oro, rompió las tablas. Este evento fue el sello doloroso y lamento de este ayuno. Recordar nuestro acto de desobediencia, desesperanza y falta de paciencia. Por eso el Señor quiere que hagamos memoria de nuestras rebeldías e impaciencias y convirtamos este tiempo para afligirnos y meditar en Su Palabra para que seamos hombres piadosos, temerosos y obedientes. 

Es por eso que aquellos que cuidan el ayuno pero no meditan sobre los cambios internos que su realidad exige están desperdiciando el día.  Ellos sólo enfatizan lo que es secundario (el ayuno) y desprecian lo que es esencial (el arrepentimiento).  Sin embargo, tomar el arrepentimiento solamente, sin ayunar, es insuficiente, porque el ayunar es una orden establecida por los Profetas, y todo el pueblo de Israel ha cumplido estos días de ayuno, a través de todas las generaciones.

La sabiduría de lo alto que hay en la prescripción de este ayuno es que por él adquirimos control del ego, minimizando aquellas cosas que llevan a fortalecer las pasiones e incrementando lo que alimenta al espíritu. Y lo fortalece de modo que el cuerpo siga al espíritu y se comporte en él del modo que complace a Yahvéh.

El hecho de meditar profundamente en estos trágicos eventos tiene como objetivo ayudarnos a conquistar las deficiencias espirituales que los provocaron. A través del proceso de “Teshuvá” – introspección y compromiso a cambiar – adquirimos el poder del Espíritu Santo de transformar tragedias en alegrías.

¡Únase a este tiempo de ayuno lleno del gozo que nos ha otorgado la Fe en el Mesías Yeshúa!

miércoles, 16 de abril de 2014

EL ORIGEN BABILÓNICO DE LA CUARESMA Y EL DOMINGO DE RESURRECCIÓN.


Créalo o no, la Cuaresma nunca fue observada por el Mesías o Sus apóstoles. Por lo tanto, ¡la Cuaresma no fue observada por la Iglesia del primer siglo! Eso fue abordado por primera vez por la iglesia en Roma durante el Concilio de Nicea en el año 325 D.C., cuando el emperador Constantino oficialmente reconoció a esa iglesia como la religión estatal del Imperio Romano. Cualquier otra forma de cristianismo que se adhiriera a doctrinas contrarias a las de la iglesia romana era considerado un enemigo del estado. 

En el año 360 D.C., el Concilio de Laodicea oficialmente ordenó que la Cuaresma fuera observada obligatoriamente por todos los llamados cristianos católicos.

La Cuaresma se originó en la antigua religión de los misterios de Babilonia. “Los cuarenta días de abstinencia de la Cuaresma fueron tomados directamente de los adoradores de la diosa babilónica… Parece que entre los paganos esta Cuaresma era una preparación indispensable para la gran fiesta anual en conmemoración de la muerte y la resurrección de Tamuz” (Las Dos Babilonias).

Tamuz era el falso mesías de los babilonios — ¡una falsificación satánica de Jesucristo basada en cartas astrales!

La Fiesta de Tamuz era usualmente celebrada en junio (también llamado el “mes de Tamuz”). La Cuaresma era celebrada 40 día
s antes de la fiesta, “celebrada con llanto y regocijo alternos”. Esta es la razón por la cual la Cuaresma significaba “primavera”; porque se llevaba a cabo desde la primavera hasta principios del verano.

La Biblia registra a la antigua Judá adorando a este falso Mesías: “Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa del Eterno, que está al norte; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz” (Eze. 8:14). ¡Esta fue una gran abominación ante los ojos de Dios!

Pero, ¿por qué la iglesia en Roma instituyó tal fiesta pagana?

“Para atraer a los paganos al cristianismo nominal, Roma, siguiendo su política acostumbrada, tomó medidas para amalgamar las fiestas paganas y cristianas, y, por medio de un complicado pero hábil ajuste del calendario, encontró que no era difícil, en general, conseguir que el paganismo y el cristianismo — ahora muy hundido en la idolatría — se dieran la mano, tanto en esto como en muchas otras cosas” (Las Dos Babilonias).

La iglesia Romana reemplazó la Pascua de la Biblia con el Domingo de Resurrección o Easter, moviendo la Fiesta pagana de Tamuz al principio de la primavera, “cristianizándola”. La Cuaresma se movió con ésta.

“Este cambio del calendario con respecto a la Pascua estuvo acompañado de trascendentales consecuencias. Introdujo en el cristianismo la más grande corrupción y la más profunda superstición en unión con la abstinencia de la Cuaresma” (Las Dos Babilonias).

Antes de renunciar a los pecados personales y a los vicios durante la Cuaresma, los paganos celebraban una fiesta salvaje de “todo se vale” para asegurarse de que conseguían su porción de desenfrenos y perversidades — lo que en algunas partes del mundo celebran hoy como el Carnaval Mardi Gras.

Dios no es el autor de la confusión (I Cor. 14:33). Él nunca instituyó la Cuaresma, una celebración pagana que conecta el libertinaje con la supuesta resurrección de un falso Mesías.


martes, 15 de abril de 2014

LA CONEXIÓN ENTRE EL PAN SIN LEVADURA Y LA INSTRUCCIÓN (TORAH) DE DIOS EN NUESTRO INTERIOR.


Todo los redimidos de Yahvéh en el mundo saben que la matzá es pan no leudado y que su opuesto es el jametz, que significa ‘lo que leudó o se elevó’ (pan con levadura). En la semana de Pesaj somos sumamente cuidadosos y limpiamos meticulosamente nuestros hogares para erradicar todo resto de jametz que esté en nuestra posesión antes del comienzo de la festividad.

¿Pero cuál es la diferencia entre el proceso de horneado de pan (jametz) y el de horneado de matzá?

Es interesante saber que la misma masa puede ser utilizada para ambos. La diferencia es la siguiente: para evitar que la masa de matzá fermente, crezca y leude (convirtiéndose en jametz y quedando prohibida para su uso durante Pesaj) la masa de matzá se trabaja, amasa, apisona y achata durante la etapa inicial del proceso. Los panaderos no pausan ni por un instante. La única forma de hacer que el producto siga siendo matzá es trabajar exhaustivamente en las fases de amasado y apisonado y meterla en el horno inmediatamente después. Un solo momento de retraso (aunque técnicamente el retraso podría durar hasta 18 minutos en circunstancias extremas) podría cambiar su estatus, pasando de ser el objeto con el cual cumplimos la mitzvá (mandamiento) de comer matzá, a ser un objeto que está prohibido en Pesaj.

La diferencia entre la matzá y el jametz es literalmente un tema de diligencia, concentración, esfuerzo y, principalmente, una aguda consciencia del tiempo.

La matzá es el alimento que representa todas esas características en nuestro llamado mesiánico: no quedarse cruzado de brazos dejando que las cosas fluyan de acuerdo a su curso natural. Es el símbolo de nuestro deber cotidiano de realizar tareas con diligencia y concentración en el momento en que hay que hacerlas, ni siquiera un momento después. Esta característica, conocida en hebreo como zerizut, ‘presteza’, es uno de los ingredientes clave para vivir una vida espiritual que en Yahshúa estamos llamados a vivir.

La Torá nos está diciendo, indirectamente, que debemos respetar las mitzvot (los mandamientos de Yahvéh) de la misma forma en que hacemos las matzot: con diligencia, atención y concentración. Tal como no permites que la masa de matzá fermente o leude por causa de un retraso en tu tarea, no permitas que ninguna mitzvá (mandamiento) que se presente ante ti se avinagre y fermente a causa del retraso y el aplazamiento y se arruine así el cumplimiento de Su propósito eterno.

La Fiesta de los Panes sin Levadura (en hebreo Jag HaMatsot) es la festividad de ‘hacer’, ya que en ella la fe recibida se convierte en obras de justicia que concretan  en el mundo natural las bendiciones en cada casa redimida en Pesaj. La matzá representa muchas cosas pero, por sobre todo, representa diligencia y entusiasmo en el servicio a nuestro Creador y Abba.

Es muy interesante profundizar este análisis de la conexión que existe entre matzá y mitzvá (el mandamiento) ya que la misma nos enseña otra cosa más. No sólo debemos poseer matzá en nuestras casas, sino que también debemos comerla. Y tal como al ingerir matzá la convertimos en parte de nuestro sistema, asimismo debemos internalizar las mitzvot (los mandamientos) que realizamos, convirtiéndolas en parte integral de nuestro ser, y testimonio fiel y real de nuestra Alianza en el Mesías.

Cuando estemos cumpliendo con la mitzvá de comer matzá, espero que la equivalencia de ambas nos inspire a absorber sus numerosos mensajes: un mayor entusiasmo y diligencia en todo lo que hacemos, una consciencia mayor del significado del tiempo, una conexión más elevada con Dios y con el hombre por medio de ser más genuinos, simples y menos presuntuosos y extravagantes.

Espero que logremos internalizar la festividad de Pesaj y no sólo internalizar los deliciosos matzots que comemos durante estos días.



lunes, 7 de abril de 2014

LA MATANZA DEL CORDERO PASCUAL: UNA IDEA BIZARRA PARA UN CAMINO DE SABIA PROMOCIÓN

P.A. David Nesher 


El requisito que el Eterno entregó para que los hijos de Israel fueran salvados en la historia de Pesaj fue que degollaran un cordero y embadurnaran su sangre en los marcos de las puertas, para que de esta forma Dios pudiese pasar por alto ese hogar y salvar a sus habitantes.

Ahora bien, la pregunta que siempre surge en el lector de este relato es: ¿cuál fue el significado de este bizarro ritual?

El cordero era el dios nacional de Egipto. Los egipcios pensaban que el alma de Osiris, su dios principal, se había corporizado en el cordero de Mendés y lo llamaban “alma de Ra” (dios solar serpiente) Esa 'reencarnación' era reconocida por los sacerdotes gracias a las distintas marcas que el cordero llevaba en su cuerpo. 

Se lo adoraba en el inicio de la primavera (mes aviv) como dios de la fertilidad y su atributo era una espiga de trigo. Era el objeto de su idolatría y, para ameritar la liberación, los miembros de Israel debían probar que no compartían los ídolos falsos de los egipcios.

Hace falta un gran coraje para ir en contra de la definición popular del éxito. Hace falta una gran fortaleza espiritual para negar el atractivo superficial del estilo de vida hedonista. Hace falta un increíble valor para elegir una vida de significado por sobre las vanidades de la tendencia y la moda que imponen los íconos (ídolos o imágenes falsas) de una cultura.

Y eso es exactamente lo que tuvieron que hacer los hebreos de Egipto para merecer el milagro del primer Pesaj, el milagro que permitió que hoy nosotros nos convirtiéramos, mediante el Cordero de Dios, en el pueblo elegido de Yahwéh. Tuvieron que matar al cordero de la idolatría egipcia. 

Nuestro desafío hoy es imitar aquel heroísmo en su formato contemporáneo.

Anhelo que el Espíritu Santo de Dios los guíe para ejercer Su fe heróica y así manifestarse cómo Su Pueblo.

Shalom.

P.A. David Nesher

NISÁN: Padre del Año del Eterno.




El mes de Nisán es conocido en Israel como Jodesh Aviv (el mes de la Primavera).
Es interesante aportar que estudiando los códigos de la palabra AVIV logramos ver que se puede separar en dos palabras: 

AV, por un lado, e IV, por el otro. La palabra AV” significa Padre . La expresión “IV” en formada por las letras Yud y Bet suma el total de 12. Desde esta consideración se nos permite decir que AVIV o Nisán es el mes o tiempo "Padre de los 12 meses". 

Por eso, necesitamos entender que este mes no es otro mes más. Este mes contiene la renovación de todos los meses del año. En él, y durante cada uno de sus días, se renueva la gracia divina de ejercer nuestra conexión con la LUZ del YHVH.

El mes de Nisán es un portal celestial. Es la entrada a una vida donde prima la Libertad que el Eterno otorga a aquellos que aman el conocimiento de la Verdad (Juan 8:32) 

Es muy importante que recordemos siempre que los primeros 12 días de Nisán controlan los siguientes 12 meses del año. Eso significa que en este Rosh Jodesh (Luna Nueva) en particular uno puede afectar positivamente la energía de todo el año por venir. 

Es necesario entonces que entiedas que cuando llega el mes de Nisán, comienza el año nuevo de YHVH, el bien llamado "año nuevo de los reyes". De este modo te quedará bien claro que todos los meses del año están doblados y metidos en el primer día de Nisán. 

Entonces la Luna Nueva (Rosh Jodes Nissán) en realidad es una fiesta que celebra a los 12 meses del año nuevo que llegan escondidos en ella. Son como 12 paquetes de renovación metidas adentro de un solo día.

¿Que sucede a partir de ese primer día de Nisán? 

Por los próximos 12 días empezamos a desdoblar, desplegar y revelar la energía de cada uno de los meses. En esta gran oportunidad, tienemos la capacidad de tomar control de cada mes en 12 días y afectar positivamente el resto del año para eliminar el caos potencial desde su nivel semilla. 

Es el mes oportuno en el que se nos otorga el conocimiento profético necesario para planificar cada año de la vida y reinado en los lineamientos pautados en la Torah por el Eterno Dios. En los primeros doce días de Nisán se establece en el mundo visible representaciones perfectas de los diseños escondidos en los ámbitos invisibles. 

Es por esta causa que en los primeros 12 días de Nisan se determina y se programa, mediante oración y ayuno, como va a ser cada mes del año siguiente.

En estos 12 días que hay que prestar mucha atención porque lo que uno puede lograr en ellos permitirá que lo hagamos en el resto del año. 

Para este propósito es que estoy publicando cada día una guía de ayuda en esta peregrinación profética que nuestro espíritu está haciendo en los doce meses venideros. 

Si están interesados en conocer más lineamientos acerca de estos secretos celestiales los invito a leer: Doce días para profetizar doce meses.

¡Con todo el amor pefecto del Mesías Yashúa, los bendigo en Su Shalom!

P.A. David Nesher